Muchos pensarían que construir
un edificio o una casa es simplemente cuestión de escoger el terreno, contar
con los materiales y con la empresa constructora que se encargará de convertir
el sueño de una persona o familia en realidad. Sin embargo, hay un estudio que
no debe ignorarse antes de construir cualquier obra.
Un estudio de suelo es el que
nos permite conocer las características físicas y geológicas del suelo, desde
la secuencia litológica, las diferentes capas y su espesor, la profundidad del
nivel del agua subterránea, hasta la capacidad de resistencia de un suelo o una
roca. También nos permite conocer el tipo de cimentación más adecuado para el
tipo de obra a construir, así como los establecimientos de la estructura en
relación al peso que va a soportar.
Es de suma importancia
realizar este estudio para evitar problemas en el proceso de construcción o
incluso al terminar la obra. Un claro ejemplo de estas fallas es la Torre de
Pisa en Italia. La Torre fue construida para que estuviera en una posición
vertical desde el inicio, sin embargo, fallas en la ingeniería causaron su
inclinación. Se conocen como la causas, un suelo débil e inestable, así como
insuficientes cimientos para soportar tanto peso y altura. Se pudiera decir que
es casi un milagro que siga en pie. Es bien sabido que durante muchos años se
negó el acceso al público por miedo al derrumbe. No obstante, hoy en día
permanece abierta.
Otro ejemplo más reciente es
el del derrumbe del edificio Málaga en Bolivia, apenas el año pasado. Esta obra
que aún estaba en construcción sufrió un derrumbe, dejando varios muertos. Las
causas aún siguen inciertas, pero las principales sospechas apuntan a problemas
de suelo, así como fallas de cálculo.
Es un deber de las empresas
constructoras realizar previamente un estudio de suelo. A demás de que tiene
una influencia directa en los procedimientos o materiales a utilizar en la
obra, puede ser la que prevenga cualquier tragedia o derrumbe.

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